
Banalidades
Si me preguntas,
porqué el demonio se apoderó de la lengua
y bajó la escalera cargando un coche fúnebre
¿Qué he de decir?
Yo llevaba el esplendor de la palabra diminuta
y construía castillos en el aire
con las vocales tónicas de tu nombre,
en simultáneo las mugrientas horas
tocaban sus campanas , llamando.
Llevo un amor humano, por el que siento miedo
y hasta mi sombra, ya no me pertenece más.
Cazadora furtiva en las orillas del verbo,
pecadora y espía entre las muchedumbres,
me abandero, devota del silencio protector.
Rossana Arellano