Y ese arco iris, que semeja un payaso ¿De que se ríe? ¿Acaso el espejo no reflejo su angustia? Y la muerte le ha cantado su hora.
¿Será que las migajas han hallado su norte? ¿Acaso engendró la muerte una pisada? ¿De que se ríe ese remedo de Laertes? Si no ha probado la miel en labios rojos.
Crucificada yace la palabra, antes de terciopelo desgarrada en el tiempo, repleta de asco una bandera de nazi cubre mi voz como un latigazo ¡Asesino! ¡Asesino! En la mirilla de mi rústico verso.
He sentido el dolor de la privación en las costillas. He sentido como se desploma la ternura de mi pecho. He sentido el resentimiento del hombre con pantalón húmedo. Y le he perdido el respeto al perdón en boca de sonrisa chueca.